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11/12/14

Felices Fiestas nos desea la coordinadora de Urgencias del Hospital Universitario Infanta Sofía la Dra. Rosa Sanz de Barros.


Dra. Rosa Sanz de Barros coordinadora médico del Hospital Infanta Sofía.




Dra. es un lujo tenerla con nosotros en el Hospital Universitario Infanta Sofía, su profesionalidad y su carisma la hacen muy pero que muy especial. Gracias por ser como es y por su expléndida aportación a "Mi Querido Hospital". Un abrazo. Victoria Martín Egido.


"Nos llaman la galera del hospital" - DiarioMedico.com

ROSA SANZ DE BARROS

"Nos llaman la galera del hospital"

Es una de las pocas mujeres que desempeña el cargo de coordinadora de Urgencias en nuestro país y, orgullosa, dice que su plantilla, con un 80 por ciento de féminas, es la mejor.


Rosa Sanz de Barros, coordinadora médico del Hospital Infanta Sofía, de Madrid, es médico de atención primaria, pero nunca ha ejercido como tal. Su primer contacto con las Urgencias fue cursando la residencia en el Hospital Clínico San Carlos, de Madrid. Luego aprobó las oposiciones del Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate (Samur), donde estuvo 14 años.

¿Cómo entró en el Samur?
-En el Samur empecé desde abajo: estuve en UVI móvil durante nueve años. Me presenté a otra oposición y entré en las jefaturas; fui jefa de Operaciones, de Recursos y de la Unidad de Apoyos Internacionales. Tras el 11-M, dejé el Samur porque me di cuenta de que ya no aportaba nada más. Además, el último año ya me había operado dos veces del estómago porque tengo una lesión precancerosa.

Tanto en Urgencias como en Emergencias la cualidad más valorada es la capacidad de decisión y la seguridad en ti mismo
¿Qué recuerda de aquel fatídico día?
-Me cambió psicológicamente, como todas las experiencias graves, pero también aprendí de ello. Tuvo su parte positiva y su parte negativa. Fue mucho más de lo que la gente vio; Atocha parecía el escenario de la película El día después. Allí me di cuenta de que la esencia del ser humano es ser bueno. Recuerdo que una persona cuya mujer había muerto me sujetó el gotero mientras asistíamos a otro paciente.

¿Samur o Urgencias?
-Cada cosa tiene su etapa. Tengo 47 años y ya no volvería a la calle. Lo que no quita que me gustara muchísimo; entré con la idea de estar cinco años y me quedé nueve más. Samur es sota, caballo y rey porque vemos muchos politraumatizados y paradas cardiacas. Sin embargo, en Urgencias cada día es diferente, por el estado de ánimo de los médicos y por los pacientes -en verano vemos unos 400-. Aquí tienes un techo, pero los pacientes que llegan son muy complicados.

Practicaba hípica. ¿Qué es más difícil: llevar las riendas de un caballo o de Urgencias?
-Llevar un caballo da sensación de libertad. Urgencias es más complicado. En el momento en que las personas que tengo a mi cargo necesiten otro estímulo y yo no pueda ofrecerlo dejaré el puesto.

La gente suele pensar que estamos un poco locos y puede que tengan razón. Nos llaman "la galera del hospital" porque es la zona donde más caña hay. Si las Urgencias funcionan bien, el hospital va bien.

Más que por ser mujer viví cierta discriminación por no ser hija de médico. Mi padre era carnicero y mis hermanos y yo le enseñamos a leer

¿Puede decirme qué es lo mejor que le ha pasado en su vida profesional?
-Tener un paciente en casa (mi marido tiene leucemia), para volver a valorar las cosas importantes; ser paciente [padece esófago de Barrett], y ser médico. Y lo mejor que me ha pasado en el Samur es mi marido (es enfermero).

¿Qué cualidad es más valorada en Urgencias?
-Tanto en Urgencias como en Emergencias es crucial la capacidad de decisión y la seguridad en ti mismo, autonomía e independencia para tomar esas decisiones, que en segundos hacen que un paciente viva o muera. Pero al final lo más importante es que la gente sea buena de base.

¿A menudo le surge la duda de si ha tomado la decisión correcta?
-Claro, cada día. La medicina no es como las matemáticas; por eso se hacen sesiones clínicas todas las mañanas. Mi padrino, Indalecio Candel, internista del Clínico, me decía: "El día que no tenga dudas en Medicina será el momento en que deje mi profesión".

¿A lo largo de su carrera profesional ha percibido algún tipo de discriminación por el hecho de ser mujer?
-Más que por ser mujer viví cierta discriminación por no ser hija de médico. Mi madre tenía una frutería y mi padre era carnicero. Mis hermanos y yo le enseñamos a leer.

Como en todos los empleos, las mujeres que ocupan cargos directivos generan envidias. Pero también creo que la igualdad hay que generarla de forma espontánea, no provocarla. Se conseguirá con el tiempo. En mi plantilla, por ejemplo, el 80 por ciento son mujeres.

Si me arrepiento de alguna cosa es de no haber dedicado más tiempo a la vida familar. Cuando diagnosticamos la leucemia a mi marido íbamos a adoptar pero, lógicamente, abandonamos esa idea.

Enuméreme sus pasiones.
-La primera es la Medicina; de pequeña pedía muñecas con fonendos. La segunda, mi familia -tengo tres hermanos y un padre-. La tercera, viajar y la fotografía. Me relaja mucho coger un avión y largarme.

¿Qué países le han gustado más?
-Me encantó Vietnam, donde estuve hace diez años. Es el país de los paisajes. Volvería. Hay tantos sitios... Petra (Jordania), el Taj Mahal (La India), el Gran Cañón del Colorado (Arizona, Estados Unidos), La Patagonia argentina...

Y ¿qué destinos tiene pendientes?
-Quiero ir al Nilo Azul de Etiopía, China, Japón e Islandia. De España me quedan bastantes por conocer. Los visitaré cuando por motivos de salud no pueda coger un avión.
Entrevista realizada por Ana Callejo Mora para Diario Médico. | 05/07/2010 00:00

http://www.diariomedico.com/2010/07/05/entrevistas/entrevistas-de-ultima/sobre-el-terreno/nos-llaman-la-galeria-del-hospital 

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