2/4/17

10 hábitos de las personas fuertes.

1. Sigue luchando aunque te sientas derrotado. Un periodista le preguntó una vez a Muhammad Ali cuántas flexiones hacía al día, a lo que él contestó: "No llevo la cuenta de las flexiones porque empiezo a contar cuando me empieza a doler, cuando siento el dolor, porque esas son las que de verdad importan". Lo mismo pasa con el éxito en la vida laboral. Siempre hay dos opciones cuando las cosas empiezan a ponerse feas: puedes superar un obstáculo y crecer en el proceso o dejar que te venza. Somos animales de costumbres. Si te rindes cuando las cosas se ponen feas, cada vez te resultará más fácil rendirte. Por otro lado, si te obligas a intentar superar una dificultad, serás cada vez más fuerte.


2. Retrasa las recompensas. En la Universidad de Stanford se llevó a cabo un experimento en el cual un miembro del equipo de investigación le daba a un niño una chuchería y le dejaba solo en una habitación durante 15 minutos; antes de abandonar la sala, la persona que le administraba la chuchería al niño le decía que podía comérsela si quería, pero que si esperaba esos 15 minutos, le darían otra. Más adelante, resultó que a los niños que habían sido capaces de aguantar hasta que volviera el investigador les iba mejor en la vida: tenían mejores resultados en los exámenes de acceso a la universidad, más éxito en el mundo laboral e incluso un menor índice de grasa corporal. La cuestión es que la capacidad de esperar para recibir una recompensa y la paciencia son claves para el éxito. Las personas fuertes saben que los resultados solo se materializan cuando pasa el tiempo y se prescinde de las recompensas instantáneas.
3. Tienes que cometer errores, parecer idiota y volver a intentar las cosas, pero con la cabeza bien alta. Un grupo de investigadores de la universidad College of William and Mary entrevistaron a más de 800 emprendedores y descubrieron que los que tenían más éxito solían compartir dos características: se les daba fatal imaginarse el fracaso y no le daban importancia a lo que pensaran de ellos los demás. En otras palabras: los emprendedores que más triunfan no invierten tiempo ni energía en estresarse por sus fracasos, ya que conciben el fracaso como un paso pequeño pero necesario para conseguir sus objetivos.
4. Tienes que controlar tus emociones. Las emociones negativas son una amenaza para la fortaleza mental. Aunque es imposible ignorar las emociones, está en nuestras manos gestionarlas de manera eficaz y tenerlas bajo control. Cuando dejamos que las emociones se impongan a la capacidad de pensar con claridad, es más fácil perder los nervios. Con la misma facilidad con la que el mal humor nos puede alejar de la dirección que habíamos decidido tomar, el buen humor puede hacer que nos confiemos en exceso y que seamos más impulsivos.
5. Haz las cosas que no te guste hacer. A veces tenemos que hacer cosas que no nos apetecen porque sabemos que es lo mejor a largo plazo, como despedir a alguien, llamar por teléfono a un desconocido, echar horas extra para hacer una copia de seguridad de los servidores de la oficina o desechar un proyecto y volver a empezar de cero. Lo fácil es paralizarse ante una dificultad inminente, pero las personas triunfadoras saben que en esos momentos lo mejor que se puede hacer es enfrentarse a la situación. Las personas que se atreven a hacer llamadas delicadas destacan como un flamenco entre un montón de gaviotas.
6. Confía en tus instintos. Hay una línea muy fina que separa confiar en el instinto de ser impulsivo. A veces hay que considerar las cosas desde todos los ángulos posibles y, cuando los hechos no presentan una alternativa clara, hay que fiarse de la capacidad de uno mismo para tomar la decisión correcta; adelante con aquello que te hace sentir bien.
7. Sé el líder aun cuando no te sigue nadie. Es fácil marcar una dirección y creer en uno mismo cuando se tiene apoyo, pero la mejor manera de poner a prueba la fortaleza mental es mantenerse fiel a sí mismo cuando nadie más cree en lo que estás haciendo. Las personas fuertes creen en sí mismas pase lo que pase y siguen en sus trece hasta que logran convencer a los demás.
8. Céntrate en los detalles aunque tengas la cabeza embotada. No hay nada como centrarse en los detalles, especialmente cuando se está cansado, para poner a prueba la fortaleza mental. Cuanto mayor sea el desafío que se le presente a una persona fuerte, más profundizará en él y con más ganas lo recibirá (y los números y los detalles no son una excepción).
9. Sé amable con la gente que no lo es contigo. Cuando la gente no te trata bien, resulta tentador rebajarse a su nivel y pagar con la misma moneda. Las personas fuertes no se dejan pisotear, pero eso no significa que pierdan las formas. En su lugar, tratan a la gente maleducada y grosera con la misma amabilidad con la que tratan a los demás, porque no permiten que la negatividad de otras personas les afecte.
10. Sé consecuente con tus acciones. Es más probable que la gente recuerde mejor cómo lidias con los problemas que cómo los creaste en primer lugar. Aunque siempre existe la posibilidad de poner excusas, si asumes la responsabilidad de tus acciones, demostrarás que das más importancia a las consecuencias que a tu imagen o a tu ego.
En resumen: La fortaleza emocional es tan poco habitual como importante. La buena noticia es que todos podemos ser más fuertes con un poco de concentración y esfuerzo de más.
Comparte tu opinión en los comentarios para que todos podamos aprender. Si quieres saber más sobre la fortaleza mental, mi libro 'Inteligencia emocional 2.0: Estrategias para conocer y aumentar su coeficiente' puede ayudarte.
Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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